Informe anual 2021 VAPORTI

Seguiremos trabajando con mucho entusiasmo para que en 2022, nuestra ayuda llegue a más personas, trabajaremos para que más personas se conviertan en “embajadores de la salud”
Fernanda Pastrana

Somos el primer programa en México que lidera esfuerzos para orientar a pacientes y promover la detección oportuna del cáncer de páncreas y tras cuatro años de trabajo hemos logrado posicionarnos como un referente a nivel nacional.

Y este nuevo año seguiremos trabajando para llegar a más familias mexicanas, brindando información, apoyo y orientación, #VAPORTI contra el cáncer de páncreas

Te compartimos algunas de nuestra metas alcanzadas:

  • Realizamos la versión e-book del libro esta receta VAPORTI con el propósito de recaudar fondos para apoyar a las personas con cáncer de páncreas
  • Participamos en la publicación del libro “Cien Voces” la cual permitió a 100 fundaciones continuar ayudando en diversas causas sociales
  • Tuvimos una participación activa en el cuarto congreso “Juntos contra el cáncer”
  • Fuimos invitados a MVS radio enlace 60 en donde compartimos información sobre el cáncer de páncreas a través de una entrevista
  • Colaboramos en Webinar de grupo “Kio Networks ¿Ya te cayo el veinte?”
  • Tuvimos un acompañamiento de fortalecimiento institucional liderado por Fundación Merced con el objetivo de implementar nuestra teoría de cambio, un modelo de intervención y gestión para resultados de desarrollo social
  • Apoyamos en el noveno congreso virtual de la Asociación Mexicana Hepatopancreatobiliar
  • En el segundo año de la creación de nuestro grupo de apoyo a pacientes y familiares , tuvimos un promedio de participación de cinco personas cada mes
  • Impartimos un total 72 sesiones de apoyo emocional de manera directa a pacientes y/o familiares
  • Se realizaron 13 eventos anuales con lo se reunió un total de $71,150

Conoce más de nuestro logros en nuestro Informa Anual 2021 y súmate por que juntos hacemos más contra el cáncer de páncreas:

Sobrevivientes del cáncer: Control de las emociones después del tratamiento oncológico*

Identifica las emociones que son frecuentes en los sobrevivientes de cáncer y aprende a controlar tus sentimientos. Descubre qué es normal y qué indica que deberías considerar la posibilidad de obtener ayuda.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Cuando comenzaste el tratamiento oncológico, no podías esperar el día que terminara. Ahora que finalizaste el tratamiento, no estás seguro si estás listo para vivir luego del tratamiento como un sobreviviente de cáncer.

Con el tratamiento completo, es probable que veas al equipo de atención médica de cáncer con menos frecuencia. Aunque tú, tus amigos y tu familia estén todos ansiosos de volver a una vida más normal, puede ser atemorizante dejar el capullo protector de médicos y enfermeros que te apoyaron durante el tratamiento.

Todo lo que sientes en este momento es normal en los sobrevivientes de cáncer. La recuperación del tratamiento oncológico no se trata solamente de tu cuerpo, también se trata de sanar tu mente.

Tómate el tiempo para reconocer el miedo, el duelo y la soledad que sientes ahora mismo. Luego, toma medidas para comprender por qué sientes estas emociones y qué puedes hacer al respecto.

Miedo de recurrencia en los sobrevivientes del cáncer

En las personas que tuvieron cáncer es frecuente el temor a que el cáncer reaparezca. Aunque transcurran muchos años sin presentar ningún signo de enfermedad, quienes tuvieron cáncer afirman que la idea de la reaparición siempre está con ellos. Es posible que te preocupe que cada dolor o malestar sea un signo de la reaparición del cáncer. Eventualmente, estos temores disminuirán, aunque es posible que nunca desaparezcan por completo.

Enfrenta tu temor siendo honesto contigo mismo acerca de lo que sientes. Intenta no sentirte culpable por tus sentimientos ni ignorarlos con la esperanza de que desaparezcan. Pregúntale a tu médico qué puedes hacer para reducir las posibilidades de que reaparezca el cáncer.

Una vez que hayas hecho todo lo posible para reducir este riesgo, reconoce tus temores. Asume el control de los temores y haz lo que puedas para influir en tu salud futura. Intenta lo siguiente:

  • Cuídate el cuerpo. Concéntrate en mantener un buen estado de salud. Lleva una alimentación saludable que incluya muchas frutas y verduras. Incorpora al ejercicio en tu día. Al principio, comienza de a poco y luego, aumenta la intensidad y la cantidad de ejercicio que realizas mientras te recuperas. Duerme lo suficiente para levantarte con una sensación de descanso.Estas medidas pueden ayudar a que el cuerpo se recupere del tratamiento oncológico y también a tranquilizarte, ya que te aportan un mayor sentido de control de tu vida.
  • Asiste a todas las citas de seguimiento. Cuando sea el momento de tu próxima cita de seguimiento, es posible que temas lo peor. No permitas que eso te impida asistir.Usa el tiempo con tu médico para hacer preguntas sobre cualquier signo o síntoma que te preocupe. Anota tus inquietudes y habla acerca de ellas en tu próxima cita.Pregunta acerca del riesgo de recurrencia del cáncer y a qué signos y síntomas prestar atención. Saber más puede ayudarte a sentir que tienes más control.
  • Hazte todas las pruebas de seguimiento. Analiza con tu médico los planes para el seguimiento y el control del cáncer. Juntos, formularán un plan de seguimiento específico en función de tu situación particular. No todas las personas necesitan tomografías o análisis de sangre regulares.Pregúntale a tu médico acerca de la elaboración de un plan para detectar efectos secundarios tardíos del tratamiento oncológico. Muchos tratamientos oncológicos pueden generar efectos secundarios años después.
  • Sé franco con respecto a tus temores. Expresa tus inquietudes a familiares y amigos, a otras personas que hayan tenido cáncer y a tu médico o a un terapeuta. Si no te sientes cómodo con la idea de hablar sobre tus temores, intenta anotar tus ideas en un diario.
  • Mantente ocupado. Sal de tu casa y busca actividades que te despejen los temores de la mente.

La mayoría de las personas que han tenido cáncer manifiestan que el temor de la reaparición disminuye con el tiempo. Sin embargo, algunos eventos pueden desencadenar temores. Las sensaciones pueden ser especialmente fuertes luego de consultas de seguimiento con el médico o del aniversario del diagnóstico de cáncer.

El estrés en los sobrevivientes del cáncer

Cuando te diagnosticaron cáncer, es posible que te hayas centrado completamente en el tratamiento y en la recuperación de la salud. Ahora que ya completaste el tratamiento, todos los proyectos en torno a la casa y las cosas en la lista de tareas pendientes compiten por tu atención. Esto puede hacer que te sientas estresado y abrumado.

No sientas que debes hacer todo de una vez. Tómate tiempo para ti a medida que estableces una nueva rutina diaria. Intenta ejercitarte, hablar con otros sobrevivientes de cáncer y tomarte el tiempo para realizar actividades que disfrutes.

Depresión y ansiedad en los sobrevivientes del cáncer

Los sentimientos persistentes de tristeza y enojo pueden interferir en tu vida cotidiana. En muchas personas, estos sentimientos se disiparán. Pero en otras, pueden convertirse en depresión.

Habla con tu médico acerca de estos sentimientos. Si es necesario, te pueden derivar a alguien que pueda ayudarte a través de terapia conversacional, medicamentos o ambas cosas. El diagnóstico temprano y el tratamiento inmediato son fundamentales para superar con éxito la depresión.

La inseguridad en los sobrevivientes del cáncer

Si la cirugía u otros tratamientos cambiaron tu aspecto, es posible que te sientas avergonzado de tu cuerpo.

Los cambios en el color de la piel, el aumento o la pérdida de peso, la pérdida de una extremidad o la colocación de una ostomía podrían hacer que sientas ganas de quedarte en tu casa, alejado de otras personas. Es posible que te alejes de tus amigos y familiares. Además, la inseguridad puede tensar la relación con tu pareja si no te sientes merecedor de amor o afecto.

Tómate tiempo para asumirlo. Pero también aprende a enfocarte en las maneras en que el cáncer te ha convertido en una persona más fuerte, y comprende que eres más que las cicatrices que te dejó. Cuando te sientes más seguro de tu aspecto, los demás se sienten más cómodos cuando están contigo.

La soledad en los sobrevivientes de cáncer

Es posible que sientas como que los demás no comprenden por lo que has pasado, lo que dificulta relacionarse con otras personas y puede llevar a la soledad. Cabe la posibilidad de que tus familiares y amigos no estén seguros de cómo ayudarte y algunas personas pueden incluso tenerte miedo porque has tenido cáncer.

No afrontes la soledad por tu cuenta. Considera sumarte a un grupo de apoyo con otros supervivientes del cáncer que experimenten las mismas emociones que tú. Comunícate con la sección local de American Cancer Society (Sociedad Estadounidense contra el Cáncer) para obtener más información. O intenta una plataforma de mensajes en línea para supervivientes del cáncer, como American Cancer Society’s Cancer Survivors Network.

Adónde dirigirse para obtener ayuda

A veces hablar con amigos o familiares puede ayudar. Sin embargo, puedes sentir que esas personas no comprenden realmente lo que estás pasando si no han tenido cáncer. Podrías considerar consultar con los siguientes:

  • Un terapeuta. Es posible que tu médico te derive con un profesional que pueda ayudarte a lidiar con tus emociones y buscar maneras para enfrentar tus sentimientos.
  • Otros sobrevivientes de cáncer. Los grupos de apoyo, ya sea en tu comunidad o en línea, ofrecen un gran lugar para compartir tus sentimientos o escuchar a otras personas que están pasando por lo mismo. También puedes aprender nuevas maneras para lidiar con los miedos.También puedes ofrecer tu propia experiencia para ayudar a otros pacientes que se encuentran en tratamiento y ayudarlos en su travesía.

Diseña tu propio plan para enfrentar tus emociones. Mantén la mente abierta e intenta diferentes estrategias para encontrar lo que mejor funciona para ti.

*Consulta la nota publicada originalmente en: mayoclinic.org

Tenemos que hablar: pongamos a la salud mental sobre la mesa*

 

Por: Stephanie Orozco (@fanieorozco

Hoy tenemos que poner el foco de atención en todas las repercusiones que la pandemia ha dejado en las vidas de las personas, porque los cambios sociales y económicos que vivimos tuvieron impactos, sobre todo negativos, en la calidad de vida.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las enfermedades mentales afectan a alrededor del 30% de la población. Normalizamos el sentirnos mal, lo ocultamos para no preocupar a otras personas o en el peor (y más común) de los casos, para no ser juzgados o juzgadas. La sensibilización por parte de la sociedad es uno de los primeros pasos. Sin embargo, de nada servirá esto si no existe atención cercana y de calidad para el diagnóstico, tratamiento y prevención.

Desde inicios del 2020 la salud mental comenzó a ser tratada como un tema más presente y “relevante”. Aún con tabúes, pero con más normalidad, muchas personas comenzamos a hablar con nuestro círculo cercano o en redes sociales de lo complicado que fue el aislamiento social, de cómo nos sentíamos emocionalmente al dejar de ver a las personas que apreciamos o cómo nos adaptamos a la vida en el cambio de rutina.

Llegó el 2021 y a unos meses de que acabe, la realidad es que algunas de esas emociones desaparecieron al ver que la vida ha ido recuperando su curso. Sin embargo, para muchas personas estas experiencias mutaron, se mantuvieron y en algunos casos hasta incrementaron.

Sin distinción, niños, niñas, adolescentes, mujeres, hombres y personas adultas mayores padecen a diario las consecuencias de los cambios emocionales que traen consigo los estímulos externos e internos del día a día y que dejan de considerarse normales porque alteran algún aspecto de la vida de forma regular. Nombrarlos no es fácil, muchas veces requiere de las palabras de una o un profesional de la salud y en otras, ni siquiera sabemos que lo que sentimos realmente necesita ser atendido como para socializarlo o pedir ayuda. Normalizamos el sentirnos mal, lo ocultamos para no preocupar a otras personas o en el peor (y más común) de los casos, para no ser juzgados o juzgadas.

Hoy tenemos que hablar. No es normal pasar por procesos de sanación emocional en soledad. No es normal tener miedo de pedir ayuda. No es normal no tener acompañamiento. No es normal navegar hacia la salud mental sin guía. No es normal ni aceptable que no nos brinden ni contemos con todo lo necesario para alcanzar el bienestar mental.

“Tenemos que hablar”, porque esta frase requiere mucha valentía. Sentar en una mesa a quien necesita estar enterado o enterada de lo que pasa por tu mente no es fácil. Nunca será sencillo hablar de lo que preocupa y lo que ha quitado la paz y por eso optamos por contestar ”bien, gracias” cuando nos preguntan cómo estamos.

Al ingresar al apartado de Salud mental del INEGI preocupa que el primer desglose de información que ofrece es sobre suicidios registrados en 2020, que fueron 7,896, incrementando sustancialmente entre 2018 y el año pasado. En estas cifras no podemos vislumbrar las razones, motivos, circunstancias, entornos o padecimientos que estas personas tenían para decidir terminar con su vida. Sin embargo, al ir a la última Encuesta Nacional de los Hogares (ENDIREH), realizada en 2017, una de las preguntas estuvo destinada a conocer sobre depresión, resultando ser un 32% de integrantes de los hogares de más de 12 años que ha experimentado este sentimiento y de ellos y ellas, el 9.9% lo siente a diario y el 11.7% semanalmente.

Aunque hay una diferencia bastante clara para la comunidad científica en la distinción que existe entre la tristeza, depresión, ansiedad, angustia, estrés, trastorno de disociación, mal humor, cambio de humor, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno bipolar, entre otras, la realidad es que ante los ojos de quienes vivimos día a día experimentando distintas emociones y sentimientos, pensar en tener alguna de ellas de manera crónica asusta y preocupa. Sobre todo porque en el presente, tenemos más claro que esto debe ser atendido por profesionales. Aunque claro, esto ha costado fuertes discursos por parte de quien padece y de la comunidad científica que nos da la información y los ejemplos necesarios para afirmar que la salud mental no es un juego.

La Psicóloga Mariana Navarrete, especialista en neurociencia, afirma que debido a nuestra naturaleza bio-psico-social es crucial comprender, asimilar y atender a las enfermedades mentales de forma compleja y transdisciplinar. “Por poner un ejemplo sobre la magnitud del impacto de las mismas, la depresión es la enfermedad más prevalente con más de 300 millones de personas afectadas en todo el mundo. Muchas enfermedades mentales son un problema de salud pública que merece ponerse como prioridad en los programas de atención debido a que impactan de forma significativa la calidad de vida”, comentó la Psicóloga.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las enfermedades mentales afectan a alrededor del 30% de la población, siendo así reconocido como un problema de salud pública que exige a los Estados a emprender acciones para el tratamiento y prevención de estos episodios. Según cifras de la Secretaría de Salud, en 2018, año en que se realizaron encuestas transversales sobre trastornos mentales, estos afectaron a 15 millones de mexicanos(as). Aproximadamente 25% de las personas entre 18 y 65 años tuvieron algún percance de salud mental y solo el 3% buscó apoyo profesional. “Tuvieron” es el verbo que se utiliza. Sin embargo, poco sabemos sobre el desarrollo de estos episodios pues no hay información que nos diga si fueron superados o si hoy en día persisten.

En México el tratamiento y atención a problemas de salud mental está considerado para ser atendido por parte del servicio público, eso es comprobable. De hecho, durante 2020-2021 fueron habilitadas líneas telefónicas para la atención psicológica de emergencia las 24 horas del día, donde las personas podían marcar para ser atendidas por profesionales ante las diversas situaciones que se podían presentar a raíz de la pandemia por Covid-19 como lo fue el confinamiento, las pérdidas y otras preocupaciones de índole económico o laboral. Sin embargo, sobra decir que en la realidad, estos servicios son insuficientes y casi desconocidos por la población. Esto es así porque aunque las y los médicos familiares de las Unidades de Medicina Familiar (el primer nivel de atención) están capacitados y capacitadas para detectar alertas de carácter emocional o psicosocial, carecen de las herramientas, insumos y contacto para hacer conexiones de segundo nivel. Es decir, una persona que busque ser atendida por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) o Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) tendría que pasar por múltiples citas en distintos servicios de las instituciones para al final poder ser canalizado(a) al área adecuada de psicología o psiquiatría. Ante esta situación, lo ideal sería aumentar dos cosas: la planilla de especialistas en psicología y psiquiatría en las unidades de primer nivel; y en segundo lugar, la difusión de este servicio, al grado en que sea tan conocido como los programas de planificación familiar, vacunación e incluso las demás especializaciones de la medicina.

Por otro lado, las consultas psicológicas muchas veces están a cargo de los gobiernos estatales o locales, brindando este servicio en algunos centros de salud o en jornadas de medicina integral que son impulsadas y obligatorias para rendir cuentas de inversión presupuestal. Sin embargo, al ser personal que rota constantemente porque los programas no son ni permanentes ni constantes, las personas que se acercan a estos espacios con frecuencia dejan de atenderse al verse desaparecidos.

Para 2021 el monto presupuestal para salud mental fue de 3 mil 031 millones de pesos, únicamente el 2.1% del total destinado a la salud en general. La salud mental cuesta y esa es una de las razones por las cuales las personas buscan superar sus padecimientos de manera solitaria, paciente y buscando apoyo de otras formas. Una consulta psicológica va desde los $200 hasta los $1200 y la frecuencia de la atención depende de las necesidades de ambas partes, teniendo en promedio una cita semanal o quincenalmente. Como se puede concluir, decidir tomar terapia psicológica no solo implica el desembolso económico, sino también una repartición del tiempo que para muchas personas es imposible. Pensemos en las mujeres que terminan una jornada laboral de 10 horas y llegan a su casa a cumplir con otras tareas de cuidado, o en las personas adultas mayores que no pueden transportarse a otros espacios para recibir terapia o en su caso, la brecha digital no les supone facilidad para tomarla en línea.

Según el Instituto Nacional de Salud Pública, en países como México (países de ingreso mediano y bajo) la brecha de tratamiento para los trastornos mentales es de 80%, en contraste con 40% en países de ingresos altos. Para que esta información llegue a más espacios es necesario destinar presupuesto para la difusión y el conocimiento de la población en general. La sensibilización por parte de la sociedad es uno de los primeros pasos. Sin embargo, de nada servirá esto sino existe atención cercana para diagnóstico, tratamiento y prevención.

Cecilia Guillén (@En1ra_Persona), experta en derechos humanos y discapacidad y Secretaria Técnica de Redesfera Latinoamericana de la Diversidad Psicosocial, considera que en México el gasto en Salud mental se destina desde una perspectiva biomédica porque se privilegia gastar en servicios acordes con una visión de “enfermedad mental” y no de derechos humanos y respeto a la diversidad y reconocimiento de la dignidad inherente. Afirma que urgen servicios de psicología y psiquiatría que no tomen como primer abordaje la medicalización (esta es una perspectiva que comparten con otras organizaciones regionales de personas con discapacidad psicosocial como la Red Europea de Ex-usuarios y Supervivientes de la Psiquiatría y la Red Mundial de Usuarios y Sobrevivientes de la Psiquiatría). En ese sentido, dice: no basta con ir al psicólogo o al psiquiatra, toda la población requiere, por ejemplo, practicar deporte, formar parte de una comunidad y acceso al arte y la cultura.

Tenemos que hablar, pero no es suficiente. Tenemos que atender a estos llamados porque no son solo cifras, son en muchos casos, dolores que se viven en silencio. Según estimaciones pasadas de la OMS, para el año 2020 se esperaba que la depresión fuera la segunda causa de discapacidad en el mundo y la primera en algunos países, donde fue considerado México (esto fue comunicado antes de la pandemia por covid-19). Según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la cuarta parte de la población mundial padecerá un trastorno mental esquizoide, depresión, ansiedad o fobias. En este sentido, cabe advertir que la discapacidad está relacionada con la severidad de los trastornos mentales graves, sintomatología, cronicidad y deterioro. En palabras claras: la evolución hacia una discapacidad depende, en gran medida, de una atención oportuna y acompañamiento integral.

En un mundo ideal todas las personas podrían atender su salud en todo nivel, considerando desde luego, la salud mental a un mismo nivel que el bienestar físico. Un mundo en el que hacer una revisión psicosocial sea igual de importante que tomar la presión arterial o hacer un examen sanguíneo. Además, mover el presupuesto del tercer nivel al segundo y primero significaría dos grandes cambios: ir erradicando el estigma de los trastornos mentales de forma que en el imaginario común tener atención psiquiátrica no se trate de la necesidad de estar internado(a) en un hospital, sino de toda la atención integral. Y el segundo cambio sería, sin duda alguna, la prevención a través del cumplimiento y acceso a todos los derechos que conllevan a una vida sana.

Hoy tenemos que poner el foco de atención en todas las repercusiones que la pandemia ha dejado en las vidas de las personas, porque los cambios sociales y económicos que vivimos tuvieron impactos, sobre todo negativos, en la calidad de vida. No podemos seguir sin detenernos a hacer un balance de nuestro cuerpo, mente y entorno para detectar lo que puede necesitar algún tipo de apoyo. El Estado, por su parte, tiene que hacer lo mismo: detenerse a considerar dónde se requiere más atención para subsanar vacíos de atención en la salud integral de las personas.

Abrazo la valentía de quienes piden ayuda y de quien la da a quien la necesita. Abrazo el acompañamiento sincero de quienes con palabras y acciones hacen el camino más llevadero de quienes padecen un trastorno mental, una discapacidad psicosocial o están pasando por una etapa psicológica o emocionalmente complicada. Por otra parte, reconozco el profesionalismo humano de quienes se dedican a este sector de la salud y lo hacen con el compromiso de acercar a la sociedad a una vida más sana. Que las redes de apoyo nazcan desde la empatía y se fortalezcan hasta que la vergüenza no exista al hablar de lo que sentimos.

*Consulta la nota publicada originalmente en: Animal Político

Cápsulas informativas sobre el cáncer páncreas

Fundación Grisi, a través de su programa VAPORTI, salió a la calle para averiguar cuánto saben las personas sobre el cáncer de páncreas. En la primer cápsula informativa se habla sobre la ubicación del páncreas en el cuerpo humano. #DalePlay

En la segunda cápsula informativa las personas descubrieron los factores de riesgo para el cáncer de páncreas y la importancia de la concientización para evitar desarrollar este padecimiento.

Esta tercera cápsula contiene información sobre la Whipple, procedimiento más común para tratar este padecimiento.

Para la cuarta y última cápsula, las personas mencionaron las acciones que realizan para prevenir el cáncer de páncreas.

 

Cáncer de páncreas: qué beneficios aporta la cirugía y cómo saber si soy apto para ella*

Uno de los factores que determinan la posibilidad de llevar a cabo la intervención es que el estado del paciente pueda asegurar una óptima recuperación.

Hoy en día el cáncer de páncreas es una de las enfermedades con menor esperanza de vida. Debido a la difícil localización de este órgano, suele ser complicado detectar los tumores en revisiones rutinarias, por lo que en la mayoría de casos, el diagnóstico llega en fases avanzadas. El temprano diagnóstico es un factor clave para la supervivencia del paciente. Si el cáncer se detecta en una etapa inicial, cuando la extirpación quirúrgica del tumor es posible, la tasa de supervivencia se incrementa notablemente.

En qué consiste la cirugía del cáncer de páncreas

Generalmente, la cirugía oncológica de los tumores pancreáticos consiste en resecar el tejido donde se aloja el tumor, con un margen de seguridad, y realizar una linfadenectomía para extirpar los ganglios linfáticos del territorio peripancreático.

Para obtener dichos márgenes de seguridad, en el caso de tumores de cabeza pancreática será necesario resecar el duodeno, la vía biliar y parte del estómago junto con la cabeza pancreática. Cuando esto sucede, es imprescindible reconstruir la continuidad del tubo digestivo y garantizar un adecuado drenaje biliar y pancreático mediante una reconstrucción intestinal.

Qué pacientes son operables

La realización de la intervención quirúrgica depende del estadio de la enfermedad. “Algunos enfermos, sobre todo aquellos con enfermedad más avanzada, no van a obtener beneficio de una cirugía, por lo que se tratarán con quimioterapia, radioterapia o quimioterapia exclusivamente”, argumenta Pedro Bretcha, jefe del Servicio de Oncología Quirúrgica del Hospital Quirónsalud Torrevieja.

Los pacientes operables son aquellos que no presentan tumores fuera del páncreas ni que invadan las venas y arterias principales del abdomen. Asimismo, otro de los factores que determinan la posibilidad de llevar a cabo la intervención es que el estado del paciente pueda asegurar una óptima recuperación postoperatoria.

Actualmente hay una tendencia en la cirugía oncológica del cáncer de páncreas de tratar a estos pacientes inicialmente con radio-quimioterapia, la llamada radio-quimioterapia neoadyuvante. “Esto no quiere decir que el paciente no sea operable, sino que es una estrategia que permite favorecer la intervención y el control de la enfermedad”, señala el doctor Pedro Bretcha.

Tipos de cirugías y abordajes

La intervención quirúrgica a realizar depende de la localización del tumor dentro de la glándula pancreática. Por una parte, está la cirugía de Whipple o dudenopancreatectomía cefálica, que se lleva a cabo en tumores de la cabeza del páncreas y que implica la resección del duodeno, de parte del estómago y de la vía biliar. Por otro lado, la pancreatectomía corporocaudal consiste en resecar el cuerpo y cola de la glándula pancreática junto con el bazo. En algunas ocasiones es incluso necesario realizar una resección total del páncreas.

Al igual que hay varios tipos de intervenciones, también existen diferentes abordajes. Como en otras operaciones abdominales, las intervenciones pueden realizarse por vía abierta, por vía laparoscópica o incluso mediante un abordaje robótico. La indicación de los distintos abordajes vendrá condicionada por las características del caso y por la existencia de una unidad de cirugía mínimamente invasiva o robótica en el centro donde el paciente lleve a cabo su tratamiento.

Es importante señalar que existen distintos tipos de cáncer de páncreas, y no todos ellos requieren los mismos tratamientos. “En el caso del adenocarcinoma de páncreas, el más frecuente, la mayoría de enfermos van a requerir un tratamiento de quimioterapia antes o después de la cirugía”, subraya el jefe del Servicio de Oncología Quirúrgica del Hospital Quirónsalud Torrevieja. Y añade: “en cambio, el papel de la radioterapia está condicionado a características más específicas de cada tumor”.

Tasas de éxito

La cirugía del cáncer de páncreas es una de las intervenciones abdominales más complejas que puede asociar una alta tasa de complicaciones que rondan el 30%.

Dependiendo del tipo de tumor, las tasas de supervivencia pueden variar ligeramente. En el caso del adenocarcinoma pancreático con una cirugía adecuada y un tratamiento quimioterápico complementario se alcanzan tasas de supervivencia de 30% a los 5 años. En otros tumores menos agresivos, como los neuroendocrinos, la intervención quirúrgica puede ser curativa en un altísimo porcentaje de pacientes.

En caso de dudas: acude a un profesional

*Consulta la nota publicada originalmente en: Información.es

Foto de www.informacion.es

Cómo hacer frente al cáncer: Regreso al trabajo

Las personas con cáncer a menudo quieren regresar al trabajo. Sus empleos no solo les proporcionan un ingreso sino también un sentido de rutina. El trabajo ayuda a la gente a sentirse bien consigo misma.

Antes de regresar a trabajar, hable con su médico y también con su jefe. Todos querrán asegurarse de que usted esté suficientemente bien como para hacer su trabajo. Puede necesitar trabajar menos horas o hacer su trabajo de una manera diferente. Algunas personas se sienten suficientemente bien como para trabajar mientras están recibiendo quimioterapia o radioterapia. Otras necesitan tomarse días libres hasta haber terminado los tratamientos.

Conversaciones con el jefe y con los compañeros de trabajo

“Estaba nerviosa al regresar al trabajo. Sabía que mi supervisor y compañeros de trabajo serían comprensivos, pero temía que pensaran que no podía hacer mi trabajo como solía hacerlo”.
Lina

La reacción de sus compañeros de trabajo hacia su tratamiento de cáncer puede variar. Algunas personas pueden ser una gran fuente de apoyo, mientras que otras pueden ser una fuente de enojo y frustración. Algunas personas tienen buenas intenciones, pero no saben qué es lo que deben decir. Quizás simplemente no sepan cómo ofrecer apoyo. Otras no quieren hacer frente a su cáncer en absoluto. Puede que piensen que no puede trabajar tan arduamente como antes.

Si los compañeros de trabajo parecen ser poco comprensivos, podría ser porque están ansiosos por usted o por ellos mismos. Su experiencia con el cáncer puede intimidarles porque les recuerda que el cáncer se le puede presentar a cualquiera. Trate de entender sus temores y sea paciente en tanto trata de recuperar una buena relación. Sin embargo, algunas personas con cáncer dicen que se cansan de tratar de actuar alegres con los demás. Muchas dicen que las amistades cambian a medida que dejan ir las relaciones superficiales y dedican más tiempo a las que son significativas.

La relación con otros en el trabajo

¿Cómo se relaciona con otras personas que forman parte de su vida cuando vuelve al trabajo? ¿Se siente bien al regresar o le preocupa cómo van a reaccionar los demás? A continuación se brindan algunos consejos para volver al trabajo:

  • Acepte ayuda. Cuando la gente le ofrezca ayuda, diga que sí, y tenga en mente algunas cosas que ellos podrían hacer para facilitarle la vida. De esta manera, recibirá el apoyo que necesita, y ellos se sentirán útiles.
  • Hable con los demás. Si encuentra que los sentimientos de un compañero de trabajo con respecto al cáncer le están haciendo daño, trate de resolver el problema con esa persona personalmente. Si aun así esto sigue afectando su trabajo, su supervisor, el consejero de asistencia al empleado, o la oficina de personal tal vez puedan ayudarle.
  • Aborde los problemas que surgen desde el principio. Es posible que los supervisores o compañeros de trabajo puedan ayudar a quienes le rodean a que entiendan cómo quiere que le traten.
  • Trate de mantener los contactos durante su recuperación. Los compañeros de trabajo se van a preocupar por usted. Pero si les mantiene informados acerca de su progreso, van a estar menos ansiosos y asustados. Hable con ellos por teléfono, envíe correos electrónicos, o designe a un amigo o familiar de confianza para que lo haga por usted. Su regreso al trabajo o a otras actividades será más sencillo para usted y para los demás si se mantiene en contacto.
  • Piense lo que va a decir acerca de su cáncer. No existe una forma correcta de tratar con los demás en lo que respecta a su enfermedad, pero necesita pensar lo que dirá cuando regrese al trabajo. Algunas personas no quieren enfocarse en su cáncer o que la gente las relacione en su mente con la enfermedad. Otras son muy abiertas al respecto, hablando francamente con sus jefes y otros trabajadores para sacar a relucir inquietudes, corregir ideas erróneas y decidir cómo trabajar juntos. El mejor enfoque es el que a usted le parezca indicado.

Sus derechos legales en el trabajo

Algunas personas con cáncer se enfrentan a obstáculos cuando tratan de volver al trabajo o de obtener un trabajo nuevo. Incluso las personas que tuvieron cáncer hace muchos años todavía pueden tener dificultad. Las empresas pueden no tratarles correctamente debido a creencias falsas acerca del cáncer. Por ejemplo, un empleador puede creer que el cáncer se puede transmitir de una persona a otra o que las personas con cáncer se toman demasiados días de permiso por enfermedad. Algunos piensan también que las personas con cáncer son un riesgo de seguro para la compañía.

Es ilegal discriminar (tratar injustamente) a trabajadores que tienen discapacidades como el cáncer. Hay leyes nacionales que protegen los derechos de usted como trabajador. Y si está buscando un trabajo nuevo, no tiene obligación legal de hablar acerca de sus antecedentes de cáncer a menos que su estado de salud pasado tenga un impacto directo en el trabajo que busca.

Manejo de los problemas en el trabajo

  • Decida cómo manejar el problema.
    • ¿Cuáles son sus derechos como empleado?
    • ¿Está dispuesto a tomar medidas para corregir el problema?
    • ¿Aún quiere trabajar allí? O ¿prefiere buscar un nuevo empleo?
  • Si es necesario, pida a su empleador que se ajuste a sus necesidades.
    • Empiece hablando informalmente con su supervisor, oficina de personal, consejero de asistencia al empleado, delegado sindical o representante del sindicato.
    • Solicite un cambio que facilite que usted conserve su empleo (por ejemplo, horario flexible, trabajar en casa, equipo especial en el trabajo).
    • Haga constar cada solicitud y su resultado para su registro.
  • Obtenga ayuda para tratar estos asuntos con su empleador si la necesita.
    • Pida a su médico o enfermera que encuentre horarios para sus citas de seguimiento que no coincidan con sus otras responsabilidades.
    • Haga que su médico escriba una carta a su empleador o a la oficina de personal donde explique cómo, si es el caso, su cáncer puede afectar su trabajo o su horario.

Hable con su trabajador social sobre las leyes en su estado. Su trabajador social puede darle el nombre de la dependencia estatal que protege sus derechos como empleado. Usted también querrá preguntar acerca de los beneficios que puede obtener por ser una persona con cáncer.

Tratamiento del cáncer de páncreas infantil*

Información general sobre el cáncer de páncreas infantil

PUNTOS IMPORTANTES

  • El cáncer de páncreas es una enfermedad por la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos del páncreas
  • Hay cuatro tipos de cáncer de páncreas en los niños
  • Los signos y síntomas del cáncer de páncreas incluyen sensación de cansancio y pérdida de peso
  • Para diagnosticar el cáncer de páncreas, se utilizan pruebas que examinan el páncreas

Hay cuatro tipos de cáncer de páncreas en los niños.
Los cuatros tipos de cáncer de páncreas en los niños son los siguientes:

  • Tumor pseudopapilar sólido de páncreas. Este es el tipo más común de tumor de páncreas en los niños. Con frecuencia afecta a mujeres adolescentes mayores y adultas jóvenes. Estos tumores de crecimiento lento tienen partes parecidas a quistes y partes sólidas. Es poco probable que el tumor pseudopapilar sólido de páncreas se disemine a otras partes del cuerpo y el pronóstico es muy bueno. A veces, el tumor se disemina al hígado, los pulmones o los ganglios linfáticos
  • Pancreatoblastoma. Este tumor se suele presentar en niños de 10 años o menos. Los niños con el síndrome de Beckwith-Wiedemann y el síndrome de poliposis adenomatosa familiar (PAF) tienen mayor riesgo de presentar pancreatoblastoma. Estos tumores de crecimiento lento a menudo elaboran el marcador tumoral alfafetoproteína. Estos tumores también elaboran la hormona adrenocorticotrópica (ACTH) y la hormona antidiurética (ADH). Es posible que el pancreatoblastoma se disemine al hígado, los pulmones y los ganglios linfáticos. El pronóstico de los niños con pancreatoblastoma es bueno
  • Tumores de células de los islotes. Estos tumores no son comunes en los niños y pueden ser benignos o malignos. En ocasiones, los niños con el síndrome de neoplasia endocrina múltiple de tipo 1 (NEM1) presentan tumores de células de los islotes. (Para obtener más información, consulte el sumario de PDQ Tratamiento de los síndromes de neoplasia endocrina múltiple infantiles.) Los tipos más comunes de tumores de células de los islotes son los insulinomas y los gastrinomas. Otros tipos de tumores de células de los islotes son el acthoma y el vipoma. Estos tumores elaboran hormonas, como la insulina, la gastrina, la ACTH o la ADH. Cuando se elabora demasiada cantidad de una hormona, se presentan signos y síntomas de enfermedad. Estos tumores también se llaman tumores neuroendocrinos de páncreas (TNE de páncreas)
  • Carcinoma de páncreas. El carcinoma de páncreas es muy raro en los niños. Los dos tipos de carcinoma de páncreas son el carcinoma de células acinares y el adenocarcinoma ductal

Los signos y síntomas del cáncer de páncreas incluyen sensación de cansancio y pérdida de peso.
Los signos y síntomas generales del cáncer de páncreas son los siguientes:

  • Sensación de cansancio
  • Pérdida de peso sin razón conocida
  • Pérdida de apetito
  • Molestias estomacales
  • Masa en el abdomen

En los niños, algunos tumores de páncreas no segregan hormonas y no hay signos ni síntomas de enfermedad. Esto hace que sea difícil diagnosticar temprano el cáncer de páncreas.

Los tumores de páncreas que producen hormonas quizás causen signos y síntomas, que dependen de la hormona que elaboran.

Si el tumor produce insulina, los signos y síntomas que se presentan son los siguientes:

  • Concentración baja de azúcar sanguíneo. Esto causa visión borrosa, dolor de cabeza, sensación de mareo, cansancio, debilidad, temblores, nerviosismo, irritabilidad, sudoración, confusión o hambre
  • Cambios de comportamiento
  • Crisis convulsivas
  • Coma

Si el tumor segrega gastrina, los signos y síntomas son los siguientes:

  • Úlceras estomacales que se repiten
  • Dolor en el abdomen que a veces se pasa a la espalda. En ocasiones, el dolor es intermitente y se resuelve al tomar un antiácido
  • Reflujo gastroesofágico (flujo del contenido del estómago que se devuelve al esófago)
  • Diarrea

Los signos y síntomas de los tumores que elaboran otros tipos de hormonas, como la ACTH y la ADH son los siguientes:

  • Diarrea líquida
  • Deshidratación (sensación de sed, menor producción de orina, piel y boca secas, dolores de cabeza, mareos o sensación de cansancio)
  • Concentración baja de sodio (sal) en la sangre (confusión, somnolencia, debilidad muscular y crisis convulsivas)
  • Pérdida o aumento de peso sin razón conocida
  • Cara redondeada, y brazos y piernas delgadas
  • Sensación de mucho cansancio y debilidad
  • Presión arterial alta
  • Estrías de color púrpura o rosa en la piel

Consulte con el médico si su niño tiene alguno de estos problemas. Es posible que otras afecciones, además del cáncer de páncreas, causen estos mismos signos y síntomas.

Estadios del cáncer de páncreas infantil
PUNTOS IMPORTANTES

  • Si el cáncer se formó en el páncreas, se realizan pruebas para determinar si las células cancerosas se diseminaron a áreas cercanas u otras partes del cuerpo
  • El cáncer se disemina en el cuerpo de tres maneras
  • Es posible que el cáncer se disemine desde donde comenzó hasta otras partes del cuerpo

Si el cáncer se formó en el páncreas, se realizan pruebas para determinar si las células cancerosas se diseminaron a áreas cercanas u otras partes del cuerpo.
El proceso que se usa para determinar si el cáncer se diseminó desde el páncreas hasta áreas cercanas u otras partes del cuerpo se llama estadificación. No hay un sistema de estadificación estándar para el cáncer de páncreas infantil. Para tomar decisiones acerca del tratamiento del cáncer, se usan los resultados de las pruebas y procedimientos utilizados para diagnosticarlo.

A veces el cáncer de páncreas infantil recidiva (vuelve) después del tratamiento. Es posible que reaparezca en el páncreas o en otras partes del cuerpo.

El cáncer se disemina en el cuerpo de tres maneras.
El cáncer se puede diseminar a través del tejido, el sistema linfático y la sangre:

  • Tejido. El cáncer se disemina desde donde comenzó y se extiende hacia las áreas cercanas
  • Sistema linfático. El cáncer se disemina desde donde comenzó y entra en el sistema linfático. El cáncer se desplaza a través de los vasos linfáticos a otras partes del cuerpo
  • Sangre. El cáncer se disemina desde donde comenzó y entra en la sangre. El cáncer se desplaza a través de los vasos sanguíneos a otras partes del cuerpo

Es posible que el cáncer se disemine desde donde comenzó hasta otras partes del cuerpo.
Cuando el cáncer se disemina a otra parte del cuerpo, se llama metástasis. Las células cancerosas se desprenden de donde se originaron (el tumor primario) y se desplazan a través del sistema linfático o la sangre.

  • Sistema linfático. El cáncer penetra el sistema linfático, se desplaza a través de los vasos linfáticos, y forma un tumor (tumor metastásico) en otra parte del cuerpo
  • Sangre. El cáncer penetra la sangre, se desplaza a través de los vasos sanguíneos, y forma un tumor (tumor metastásico) en otra parte del cuerpo

El tumor metastásico es el mismo tipo de cáncer que el tumor primario. Por ejemplo, si el cáncer de páncreas se disemina al pulmón, las células cancerosas del pulmón son, en realidad, células de cáncer de páncreas. La enfermedad es cáncer de páncreas metastásico, no cáncer de pulmón.

Aspectos generales de las opciones de tratamiento
PUNTOS IMPORTANTES

  • Hay diferentes tipos de tratamiento para los niños con cáncer de páncreas
  • El tratamiento de los niños con cáncer de páncreas lo debe planificar un equipo de médicos experto en el tratamiento del cáncer infantil
  • Se utilizan tres tipos de tratamiento estándar:
    -Cirugía
    -Quimioterapia
    -Terapia dirigida
  • Se están probando nuevos tipos de tratamiento en ensayos clínicos
  • A veces, el tratamiento para el cáncer de páncreas causa efectos secundarios
  • Los pacientes podrían considerar la participación en un ensayo clínico
  • Los pacientes pueden ingresar en los ensayos clínicos antes, durante o después de comenzar su tratamiento para el cáncer
  • A veces, se necesitan pruebas de seguimiento

Hay diferentes tipos de tratamiento para los niños con cáncer de páncreas.
Algunos tratamientos son estándar (tratamiento que se usa en la actualidad) y algunos se están probando en ensayos clínicos. Un ensayo clínico de tratamiento es un estudio de investigación con el fin de ayudar a mejorar los tratamientos actuales u obtener información sobre tratamientos nuevos para pacientes de cáncer. A veces, cuando en los ensayos clínicos se demuestra que un tratamiento nuevo es mejor que el tratamiento estándar, el tratamiento nuevo se convierte en el tratamiento estándar.

Como el cáncer es poco frecuente en los niños, considere la participación en un ensayo clínico. En algunos ensayos clínicos solo se aceptan pacientes que no comenzaron el tratamiento.

El tratamiento de los niños con cáncer de páncreas lo debe planificar un equipo de médicos experto en el tratamiento del cáncer infantil.
El tratamiento lo supervisará un oncólogo pediatra, un médico que se especializa en tratar a niños que tienen cáncer. El oncólogo pediatra trabaja con otros proveedores de atención de la salud pediátrica, que son expertos en el tratamiento de niños con cáncer y se especializan en ciertas áreas de la medicina. Entre estos especialistas, se encuentran los siguientes:

  • Pediatra
  • Cirujano pediatra
  • Patólogo
  • Endocrinólogo
  • Enfermero especializado en pediatría
  • Trabajador social
  • Especialista en rehabilitación
  • Psicólogo
  • Especialista en vida infantil

Se utilizan tres tipos de tratamiento estándar:
Cirugía
La cirugía para extirpar un tumor se usa en el tratamiento de la mayoría de los cánceres de páncreas. A veces se hace un procedimiento de Whipple para el cáncer en la cabeza del páncreas.

Quimioterapia
La quimioterapia es un tratamiento del cáncer en el que se usan medicamentos para interrumpir la formación de células cancerosas, ya sea mediante su destrucción o al impedir su multiplicación. Cuando la quimioterapia se toma por boca o se inyecta en una vena o un músculo, los medicamentos ingresan al torrente sanguíneo y pueden llegar a las células cancerosas de todo el cuerpo (quimioterapia sistémica).

Terapia dirigida
La terapia dirigida es un tipo de tratamiento para el que se utilizan medicamentos u otras sustancias a fin de identificar y atacar células cancerosas específicas. Por lo general, las terapias dirigidas causan menos daño a las células normales que la quimioterapia o la radioterapia.

Terapia con un inhibidor de mTOR: los medicamentos inhibidores de mTOR bloquean la proteína que ayuda a las células a multiplicarse y sobrevivir. Este tipo de medicamentos se usan para tratar los tumores de células de los islotes y se estudian para el tratamiento del carcinoma pancreático.

*La nota Tratamiento del cáncer de páncreas infantil (PDQ®)–Versión para pacientes fue editada y tomada originalmente del Instituto Nacional del Cáncer.