La importancia de la salud mental en el cáncer*

Especialistas recalcan que no es aconsejable limitar las expresiones de tristeza del paciente.

Por: Andina

Muchos temen a esta enfermedad más que a ninguna. Pero con el diagnóstico en la mano, solo queda darle pelea. Fortalecer la salud mental puede ser decisivo para derrotarla.

Pese a que la ciencia ha avanzado tremendamente, el miedo persiste y debe ser enfrentado con decisión, como lo hacen miles de personas cada año, sabiendo que es la única forma de ganar la batalla por la vida.

Pero el miedo no es la única emoción que invade a las personas con cáncer. En muchos casos aparecerán la ansiedad, la depresión e ideas irracionales que pueden jugar en contra del tratamiento, advierte Fernando Lamas, psicólogo y psicoterapeuta del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas de Perú (INEN).

Para el experto, no es suficiente ser fuerte físicamente para derrotar esta enfermedad. Es necesario también ser fuerte emocionalmente.

“Cuando los pacientes se enteran que tienen cáncer, es como una bomba. La primera imagen que les llega es la idea de muerte. Pasan por sus mentes la familia, el futuro, la desesperanza, la angustia. Empiezan a desarrollar una serie de problemas emocionales, afectivos. Es fundamental que nadie pase por esto sintiéndose solo, porque lo llevará al abatimiento”, enfatizó.

El experto comenta que es tanto el miedo por el cáncer, que algunos pacientes desarrollan fantasías alrededor de la enfermedad.

“La más frecuente es ‘me voy a morir en poco tiempo’, que en la mayoría de los casos es inexacto, porque hoy más que nunca el cáncer ha dejado de ser una enfermedad sinónimo de muerte. Cada vez hay más tratamientos, más accesibles a las mayorías y, finalmente, todo dependerá del estado de la enfermedad y de cómo el paciente responda al tratamiento”, reflexionó.

La culpa es otra de las amenazas a las que se enfrentan los pacientes con cáncer.

“Piensan que lo tienen porque comieron mucho, porque fueron malos, porque les pegaban a sus hijos, porque fueron infieles. Ven la enfermedad como un castigo divino. Tenemos que explicarles con calidez que en la mayoría de los casos el cáncer se desarrolla como un accidente, porque no hay una edad en que sea más común. El INEN tiene internados hasta niños de dos meses”, comentó.

Trastorno de adaptación

Los tratamientos contra el cáncer son bastante fuertes y los pacientes deben saberlo desde un inicio, refiere Lamas, para que no los abandonen apenas se sientan un poco mejor. “La real importancia del acompañamiento en salud mental es que los psicólogos o psiquiatras nos convertimos en aliados del paciente para que cumplan con sus controles, asistan a las consultas y tomen su medicación en el momento preciso”, detalló.

El experto sostuvo que es fundamental que la familia entienda que no hay palabras mágicas frente al cáncer y que no es aconsejable limitar las expresiones de tristeza del paciente.

“Siempre tenemos que asentarnos en la realidad y ella nos dice que la persona sí tiene una enfermedad, pero la realidad también nos dice que existe un tratamiento que ayudará a superarla. Es normal que, después de conocer el diagnóstico, las personas desarrollen un trastorno adaptativo, que es el tiempo que le toma a mi aparato psíquico para adaptarme a esta nueva condición y aparezca la tristeza”, detalló.

Sin embargo, advirtió, si pasados dos o tres meses la persona continúa triste la mayor parte del tiempo, deja de comer, no duerme bien, empieza a revelar trastornos psicológicos clínicos, como la ansiedad y la depresión, se debe buscar ayuda profesional.

Déjenlos llorar

La unidad de salud mental del INEN trabaja con psicólogos y médicos psiquiatras. Estos últimos ofrecerán un tratamiento con psicofármacos en los casos más severos de depresión, ansiedad o síntomas psicóticos como alucinaciones, delirios y trastornos de la personalidad.

Algunos pacientes llegan al tratamiento con estos problemas y otros los desarrollan ante la llegada del cáncer.

A veces las familias, con la mejor de las intenciones, le dicen al paciente ‘no te preocupes’, ‘todo va a estar bien’, ‘no llores, tienes que ser fuerte’, pero no saben que llorar les hará bien.  “La tristeza es una emoción adaptativa que nos permite dar señales de que necesitamos amor, ayuda. Las personas que no piden ayuda ni demuestran lo mucho que están sufriendo, podrían estar desarrollando un trastorno depresivo”, alertó.

Cuando no hay opción para lograr consejería profesional, ayuda mucho buscarse un buen amigo, aconsejó. El buen pronóstico del caso pasa también porque el paciente tenga una red social que pueda contenerlo y acompañarlo en el proceso.

“Muchas veces cuando se ha pasado de manera exitosa todo el proceso de cáncer, resulta que los pacientes están mejor socialmente, tienen nuevos amigos y nuevas historias que contar. En lugar de preguntar por qué me dio el cáncer, hay que preguntarse para qué me dio, porque esa pregunta nos permite reflexionar sobre mi vida y hacer cambios para el futuro”, sostuvo el experto.

Mucho estrés

Cuando el paciente es un niño, los padres deben tomar muchas decisiones en el proceso y es así como se llenan de estrés, porque pierden un poco la autonomía y el control sobre sus hijos, y eso se complica cuando hay otros hijos en casa que demandan cuidado.

El cáncer en la adolescencia priva a los jóvenes de la ansiada libertad y eso puede traer conflictos en la familia que se pueden resolver con paciencia y mucha comunicación.

Si los padres sienten que no pueden con tantas emociones, deben buscar ayuda profesional.

Irse con más tranquilidad

Ante un cáncer muy avanzado y en que solo resta darle calidad de vida al paciente, el experto recomienda concentrarnos en la trascendencia de la persona.

En esos casos debemos trabajar qué cosas quisiera construir, con quién quisiera reconciliarse, cómo le gustaría irse o que lo recordaran y hacer una especie de reflexión de las cosas buenas que ha hecho en su vida, que le hayan dado sentido.

“Finalmente, todos somos seres finitos. Cuando uno evita hablar de esto que tanto nos asusta, como la muerte, se genera mayor desesperación. Una vez que la persona acepta eso, puede irse con mucha más tranquilidad”, sostuvo Lamas.

*Consulta la nota publicada originalmente en: Cluster Salud

#PorUnaVidaDigna: Cuidados Paliativos para mejorar la calidad de vida de pacientes con enfermedades graves

 

Recibir el diagnóstico de una enfermedad grave o terminal nunca será un proceso fácil. Involucra emociones catastrofistas y sentimientos de desesperanza que pueden afectar psicológicamente a pacientes con estos padecimientos que de por sí pueden ya estar sufriendo dolores y otros malestares. 

Sin embargo, hay un tipo de atención creada específicamente para ayudarlos a sentirse mejor inmediatamente después que se les ha diagnosticado una enfermedad grave o potencialmente peligrosa: los cuidados paliativos.

A pesar de que los cuidados paliativos están reconocidos expresamente en el contexto del derecho humano a la salud, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud se estima que actualmente, a nivel mundial, tan solo 14% de las personas que necesitan asistencia paliativa la recibe debido a que es frecuente que las políticas y sistemas nacionales de salud no contemplen ninguna medida sobre este tipo de cuidados.

Por ello es importante procurar y visibilizar los cuidados paliativos como un derecho universal para la vida digna de enfermos graves. 

Te invitamos a ponerte a prueba y conocer más sobre este tipo de atención especializada con nuestras flip cards:

 

 
Fuentes: INCMNSZ, OMS y NIH 

Superar el duelo cuando la causa de la pérdida es el COVID-19*

El proceso del duelo en el contexto de la epidemia del Covid-19

Uno de los conceptos capitales en Psicología es “la resistencia al cambio”, y cabe preguntarse ¿cuándo hemos vivido un momento, a escala mundial, en el que nos viéramos obligados a realizar tantos cambios y en tan poco tiempo?

Es indudable que esta etapa está teniendo enormes consecuencias emocionales. Pero hay un hecho que lo está cambiando todo: la velocidad y la forma en la que estamos perdiendo a nuestros seres queridos.

El impacto emocional es inimaginable. Muchas personas me preguntan ¿cómo puedo dejar de sentir este dolor? No se puede. Pero sí podemos aliviar algunas emociones, modular su intensidad, y dejar que aparezcan otras.

Es importante decir que el proceso del duelo, durante el COVID-19, es totalmente distinto. El contexto, las circunstancias, alteran el proceso y las fases del duelo y también su duración.

A las emociones del duelo se le suman otras emociones provocadas por el confinamiento, por no poder compartir cercanía, contacto en los afectos, por no poder llevar de forma natural las despedidas…

Cuando se pierde a un ser querido es habitual pasar por una serie de fases, hasta poder incorporar esa pérdida de manera natural. Es importante saber que el duelo es un proceso personal e íntimo que experimentamos de diferentes formas. No podemos compararnos, no hay un “modelo normal”, cada persona tendrá una forma de superar el duelo.

Las fases del duelo cambian con el Coronavirus

Fase 1. Negación
Puedes no creerte que la pérdida es real. La situación extraordinaria de confinamiento y no poder ver a la persona que se ha ido puede agudizar la intensidad de esta fase.

Fase 2. Ira
Cuando conectas con la pérdida que has sufrido puede que sientas enfado o ira: ¿Por qué me ha ocurrido esto a mi? ¿Por qué no he podido acompañarle? ¿Cómo ha podido estar solo? No le protegí lo suficiente… Puede que sientas que necesitas dirigir tu ira hacia lo que te rodea o hacia ti mismo con conductas destructivas. El confinamiento puede aumentar la intensidad de la ira.

Fase 3. Negociación – Pacto
En esta fase se afronta la culpa que ha podido generarse y se produce una reconciliación con aquellos hacia los cuales se dirigió la ira. Ahora no se les percibe como culpables, la culpa se desvanece y da paso al compromiso, a la búsqueda de metas centradas en el desarrollo personal: Quiero donar dinero para la investigación. A partir de ahora apoyaré más la Sanidad. Quiero hacerme voluntaria.

Fase 4. Tristeza
Puedes sentir emociones de tristeza, vacío o intenso dolor, unidos a pensamientos que te conectan con la pérdida: No sé si podré vivir sin ella… Es habitual rememorar en tu cabeza momentos o frases de esa persona y que aparezca un sentimiento de vacío ante la idea de que no regresará.

Fase 5. Aceptación
Se reconoce la pérdida y la situación de dolor, así como las repercusiones que conlleva, sin buscar culpables ni adoptar una posición de derrota.

Si eres una de las personas que has perdido a alguien… ¿Has podido identificar tus emociones en estos momentos? ¿Te has parado a pensar qué sientes?
Probablemente no, el estado de shock en el que te encuentras dificulta observarte a nivel emocional y entender qué sucede. Es normal. Todo lo que sientes, todas las reacciones a nivel emocional y fisiológico que experimentas son normales.

Estás viviendo una situación extraordinaria y no tenemos referentes anteriores con los que comparar, y por ello pueden asomar emociones que antes no habías experimentado o quizás no en la misma intensidad.

Es importante que te permitas sentir lo que surja para poder afrontarlas de una manera adecuada.

Cómo superar el duelo: Afrontar el dolor: ¿Qué hacer y qué no hacer?

La pérdida de nuestros seres queridos es algo para lo que no estamos preparados, y menos cuando la pérdida es tan inesperada y en unas condiciones tan difíciles y extraordinarias como en la epidemia de Coronavirus COVID-19. Ninguna persona estaba preparada para algo así.

Pero nos gustaría ayudarte a reflexionar. Sugerirte opciones para afrontar el dolor. Aclarar algunas dudas para identificar mejor lo que conviene o no en estos momentos tan complejos.

1. ¿Afrontar el duelo en soledad o en compañía?
Combina y equilibra ambos
Esta combinación de soledad y compañía tiene sentido, compaginar tiempos de intimidad contigo y de comunicación con los demás, va a ser saludable.

Escucha tu dolor y trata de abrirte a los momentos de dolor íntimo y solitario. Pero no te aísles. Es sano que tu sufrimiento sea acompañado de otras personas que, también, sufren con él.

  • Junto a momentos de soledad, ten otros en los que compartas tu vivencia, con los medios que tengas a tu alcance, si no conviven otras personas contigo, a través de llamadas, video llamadas, grupos de Whatsapp… realiza reuniones virtuales, ceremonias de despedida, homenajes y recuerdos…
  • Evita en la medida de lo posible un aislamiento total, cortar el contacto con tus personas allegadas. Tampoco lo contrario: no tener ningún momento íntimo y privado en el que te pares a pensar y sentir sobre lo sucedido.

2. ¿Pensar o no pensar?
Pensar, a medida que lo vayas pudiendo hacer. Date un respiro mental cuando sientas que lo necesitas
La ausencia física de la persona que se va es algo en lo que pensarás toda la vida. De distinta forma seguirá estando en ti. Por ello, cuando tu mente y tu cuerpo te hagan preguntas, te traigan imágenes o recuerdos, no cierres la puerta. Eso sería un desgaste enorme improductivo y aún más doloroso.

Entiende que es normal que necesites pensar en lo sucedido y en cómo ha sucedido. Y a la vez, si sientes que algunos días, esas preguntas o esas imágenes te invaden de forma continua, permítete compartirlas, contándoselas a alguien, escribiéndolas, dibujándolas o expresándolas y plasmándolas en la forma en que lo necesites. Tras ello, quizás te convenga tener momentos de descanso o distracción.

  • Sí es sano que pienses y no tengas miedo a lo que traiga tu mente en estos momentos. Con el tiempo irás entendiendo el significado de cada imagen, de cada pensamiento, dándole sentido a lo que hoy no parece tenerlo. Con el tiempo, poco a poco. Y si lo que piensas te hace más daño, trata de sostener ese dolor y pensar que no todo lo que piensas y llega a tu mente en estos momentos tan duros es completamente cierto: Es cierto que no pudiste abrazarle, ¿pero no te sentía al lado aunque estuvieras físicamente lejos? ¿Cuánto amor sí pudiste darle todo el tiempo que estuvisteis juntos?
  • Evita no pensar o distraerte continuamente como si no hubiera pasado.
  • De igual forma, si sientes una continua invasión de pensamientos, haz lo posible por ir teniendo momentos del día en los que, aunque cueste y puede que no le encuentres sentido, te centres en rutinas, autocuidados y actividades cotidianas.

3. ¿Escribir o sólo pensar?
Escribir
Siempre que puedas, expresa, dale forma a tus pensamientos, escríbelos. Te ayudará a procesarlos mejor, ordenarlos y observar cómo tu vivencia va cambiando con los días.

Escribe sobre lo que necesites: sobre cómo fue tu vida con esa persona, sobre lo que te gustaría haberle dicho o decirle en este momento, lo que crees que te respondería. Puedes escribir pidiendo perdón si lo necesitas, o dándole las gracias.

También puedes escribir cada día un relato de cómo vas sintiendo su ausencia física, o sobre los recuerdos que te van viniendo de lo compartido. Te puede ayudar a ir asimilando, aceptando y digiriendo lo sucedido.

  • Escribe sobre lo que necesitas y siente lo que ello te genere.
  • No ayuda el tratar de evitar expresar el dolor.

4. ¿Guardar silencio o hablar de la pérdida?
Hablar de la pérdida
No tengas dudas, habla de ello cuanto necesites, de la persona fallecida, de cómo has vivido y estás viviendo su pérdida. Según tu estado emocional sentirás que necesitas hablar con una u otra persona. Hazte caso.

  • Sí, es bueno que hables con quién lo necesites, cuánto necesites y cómo lo necesites, dentro de las posibilidades de confinamiento (aprovecha también la tecnología: videollamadas, whatsapp…)
  • No te obligues a hablar con personas con las que no lo deseas en este momento. Cada persona tenemos nuestro ritmo en digerir la pérdida y más aún en las circunstancias en que se están dando estás pérdidas. Cualquier ritmo es válido, nadie debe forzar a nadie a hablar sobre lo que la otra persona no desee, ni forzar a silenciar lo que la otra necesite hablar.
  • Pasado un tiempo, cuando ya hayas expresado tu dolor, hayas compartido tus sentimientos, tus miedos, tus recuerdos, intenta retomar otros temas de conversación, volver a conectarte con tu día a día, con temas cotidianos, con ilusiones, motivaciones…, que aunque te parezcan superficiales y que no te interesen en este momento, quizás hagan tu malestar más llevadero.

5. Rituales de despedida: ¿Sí o no?

Los rituales de despedida nos ayudan a expresar nuestros sentimientos, a poner un poco de orden a nivel emocional y nos ayudan a tomar consciencia del proceso del duelo, a conectar con nuestro dolor, a integrar lo que ha sucedido.

  • En tiempo de confinamiento estos rituales de despedida serán diferentes a lo que estamos acostumbrados, ya que serán más personales, más íntimos.
  • Te animamos a fomentar tu despedida –por ejemplo con un homenaje–, siempre que no lo hayas hecho ya o tengas la percepción de no haber dicho todo lo que querías, o te ha quedado algo pendiente. Prepara un escrito para el momento en el que puedas reunir a tus seres queridos, grabar un vídeo y compartirlo, escribir una carta, poemas, mensajes, cuyo contenido sea algo que le diríamos a esa persona, como si estuviera aquí. Expresa tus sentimientos a través de un diario, del dibujo, crear un álbum, construir una caja de recuerdos. Puedes crear un rincón del recuerdo, con una fotografía, un objeto simbólico, decorarlo como te guste y cada vez que lo desees ir a ese espacio para estar en silencio, hablarle, recordar momentos positivos, ver sus fotografías.
  • Puedes preparar rituales de despedida sociales –encender velas en tu balcón, por ejemplo–. Preparar la ceremonia o ritual que te hubiera gustado realizar, con la idea de aplazarlo un tiempo o bien realizar una ceremonia o encuentro virtual –aprovechando la tecnología online–. Compartir acciones en tus redes sociales, crear un blog a modo de homenaje, un escrito, un montaje de fotografías, un video… Así, podrás conectar con tus contactos y les brindarás la oportunidad de poder expresarte sus condolencias y apoyo.
  • Si no quieres, no te obligues, respeta tu espacio, tus tiempos, quizás no te apetezca compartirlo socialmente, igual prefieres hacerlo sólo para ti, o quizás has valorado que no es aún el momento. No tienes la necesidad. Tú decides, es tu derecho.

6 ¿Reprimir emociones o validar emociones?
Valida lo que sientes
Tu duelo te traerá emociones con las que te será difícil convivir. No puedes elegir lo que sientes ante la pérdida, simplemente, recuerda que aquello que sientes o que aún no sientes es una reacción normal de tu cuerpo y de tu mente, que hacen lo posible por ir digiriendo el dolor.

Simplemente, acepta y da validez a lo que vayas sintiendo, normaliza tu sentir, permítetelo, no te culpes por experimentarlo. Tienes derecho a sentir miedo, enfado, rabia…

Superar el duelo. Conclusiones

En estas circunstancias de duelo durante el Coronavirus, tal vez, una de las emociones más intensas sea la culpa.

Quizás lleguen hasta ti preguntas como: ¿Qué podría haber hecho para evitar todo esto? ¿Cómo hubiera impedido que sucediera de este modo, en soledad? ¿Cómo podría haber prevenido que sufriera?

Es normal sentirse culpable. Tal vez, la culpa es una de las emociones que más presencia tiene en este tiempo de Coronavirus: ¿Qué podría haberse hecho, antes, diferente, con mayor o menor intensidad…?

El sentimiento de culpa, en cierta medida, es un intento de aceptar lo irreversible. Como si aún hubiera algo que pudiéramos hacer para que no sucediera.

Aunque la culpa es natural, y sentirla es real, su mensaje no tiene porque ser verdadero. No aceptes como reales todos los mensajes que trae asociados.

 

*Consulta la nota completa publicada originalmente en: www.areahumana.es

Estrategias para la alimentación durante el cáncer de páncreas

Una buena alimentación es indispensable para cuidar de nuestra salud, prevenir enfermedades y tener una vida plena. Pero cuando una enfermedad como el cáncer se presenta, el comer bien es de suma importancia para poder afrontar los tratamientos.
La doctora Norma Ortiz nos comparte varias estrategias para afrontar cada una de las etapas del cáncer de páncreas. La charla completa la puedes encontrar en nuestra sección Lo que dice el doctor.

El reto de la adecuada alimentación frente al cáncer

Una buena alimentación es de suma importancia en la vida de todos. De ella dependen muchos aspectos de nuestra salud física y emocional. Para los pacientes de cáncer es aún más apremiante mantener buenos hábitos para ayudar al tratamiento. Sin embargo, muchos de los síntomas dificultan la ingesta. 

En esta charla del Consultorio VaPorTi, la doctora Norma Ortiz nos comparte tips y factores de riesgo especialmente dirigidos a la nutrición de los pacientes de cáncer. 

Diagnóstico temprano, clave para sobrevivir a cáncer de mama: especialista de FUCAM

En las últimas tres décadas el cáncer de mama dejó de ser una enfermedad incurable. La quimioterapia ya no es un tratamiento paliativo y las cirugías dan cada vez mejores resultados. Pero para que estos métodos tengan un buen resultado el diagnóstico temprano es fundamental. ¿Conoces las señales de alerta para detectar cáncer de mama? En esta cápsula el doctor Jose Guadalupe Hernández Romero nos comparte información útil.

Experta en Nutrición Oncológica nos da tips para pacientes con cáncer

Las necesidades nutricionales de cada persona dependen de variantes como el sexo, la estatura o la edad. Pero también del estado de salud. Para los pacientes con cáncer, hacer cuatro o cinco comidas al día puede resultar complicado. Por lo tanto la doctora Emma Ángeles Desjardins nos enseña en esta charla cómo fortificar los platillos para cubrir las necesidades alimenticias de los pacientes. No te lo pierdas.

Charla con psicoterapeuta: cultivar vínculos afectivos con familia y pareja en Covid-19 es posible

El confinamiento como resultado de la pandemia por COVID-19 trajo consigo enormes cambios en nuestra cotidianidad. Alteró de forma importante los espacios y maneras de interactuar con los demás. Por ello en esta charla con la Psicoterapeuta Edith Zuñiga Vega hablamos sobre la situación actual. Nos dio múltiples consejos para afrontarla y construir vínculos efectivos en familia y pareja en esta nueva normalidad.

EL ABC del cáncer de páncreas explicado por un cirujano especialista

Se calcula que para 2030 el cáncer de páncreas se posicionará como la segunda causa de muerte por cáncer, por ello es importante conocer los síntomas y factores de riesgo asociados a este padecimiento.
Entre los síntomas más importantes destacan pérdida de peso sin razón aparente, ictericia y diabetes de reciente diagnóstico, ante los cuales se recomienda acudir al médico de forma preventiva, pues estos síntomas suelen asociarse a otras enfermedades y dificultan el diagnóstico de cáncer.

Conoce más sobre la prevención del cáncer de páncreas en el siguiente video con el Dr. Carlos Chan Nuñez, cirujano hepatopancreatobiliar.

Sobrevivientes de cáncer batallan contra la ignorancia y los estereotipos para ser contratados

Sobrevivientes de cáncer batallan contra la ignorancia y los estereotipos para ser contratados

Por: Manu Ureste

Tan solo seis meses después de que en marzo de 2017 terminara la carrera de psicología, una bolita en un seno le recordó a Yahel Leguel que la vida a veces te golpea con terribles ironías.

Tenía 33 años y acababa de terminar su servicio social como psicóloga oncológica en el Hospital General de la Ciudad de México, cuando le confirmaron que el tumor en su seno era maligno y que esa palabra, cáncer, que tanto había estudiado en la universidad, estaba ahora creciendo en su propio cuerpo.

“La vida me puso la maestría de lo que es el cáncer en carne y hueso”, dice Yahel con una sonrisa de resignación, sentada a la mesa en el comedor de su departamento rodeada de libros, figuras esotéricas y de su pareja, Vladimir.

A partir de esa bolita, todo se desencadenó: a Yahel le extirparon el tumor y con él también desaparecieron los dos senos y buena parte de su autoestima.

Luego, durante todo 2018, llegaron las quimioterapias y las radioterapias. El pelo se le cayó a mechones. El cansancio físico sustituyó a su habitual energía. Y con la remoción de los ganglios de la axila también tuvo que decir adiós al ballet, su otra profesión y gran pasión.

Pero Yahel resistió: el tratamiento oncológico dio los resultados esperados y el cáncer de mama, aun hoy bajo vigilancia de su oncólogo, se batió en retirada dejando que volviera a recuperar su cabello, y las ganas por reinsertarse en su propia vida.

Sin embargo, la reinserción no está siendo total. Todavía hay algo que Yahel no ha podido recuperar: el trabajo.

“Cuando buscas empleo y ven en tu currículum que en los dos últimos años de tu vida te dedicaste a un tratamiento de cáncer…”

La también fotógrafa deja una pausa y sonríe nerviosa, para completar la frase.

“Pues aunque no te lo digan a la cara, no te contratan porque lo que piensan es: bueno, y para qué voy a contratar a esta mujer si ya se va a morir pronto”.

El problema, añade, es que aún existe un profundo desconocimiento de la enfermedad y de sus alcances, a la par de los estereotipos que la televisión y el cine han fomentado, donde el personaje con cáncer es alguien que está todo el día en la cama vomitando, hasta que el final de la película siempre se muere.

Y sí, en algunos casos, así sucede. “Pero no se habla del cáncer como es”, lamenta Yahel. “No se habla de que hay una gran cantidad de sobrevivientes y que si se trata a tiempo los medicamentos contra el cáncer funcionan”.

Tampoco se habla, subraya la psicóloga con especialidad en Tanatología, de que una persona que ha pasado por el cáncer no deja de ser funcional, ni útil para un empleo. No se le olvidan sus habilidades, ni sus talentos, ni lo que ha estudiado en la escuela o en la universidad.

Al contrario, recalca, “superar un cáncer, o estar en esa lucha, es algo que debería ser presumido en el currículum”.

“El cáncer te lleva a conocer tus fortalezas. Y eso es algo que los empresarios deberían reconocer como una virtud para un trabajo. Porque una persona que ha luchado por salir adelante, es alguien que va a darlo todo en su trabajo en agradecimiento por esa nueva oportunidad”, subraya Yahel.

“No es un tema de humanidad, sino de derechos humanos”

Sin embargo, las empresas no están viendo esa parte positiva.

De acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), en una respuesta dada a este medio por transparencia, el 82% de los expedientes de queja que abrió entre 2015 y agosto de este año es por discriminación por motivos de salud. Muy por delante de otras causas, como discriminación laboral por embarazo u orientación sexual.

“El desconocimiento es lo que está generando que muchas empresas digan: no contrato a esa persona, tiene cáncer. Ya para qué. Además, me va a estar pidiendo permisos para ir al doctor a cada rato”, explica Elizabeth Lavín, presidenta de Oncoayuda; se trata de una organización civil que desde 2012 da apoyo a personas con cáncer brindándoles desde pelucas, hasta asesoría legal y orientación laboral.

En uno de los foros de orientación que, precisamente, organizó Oncoayuda el pasado 25 y 26 de septiembre en el Hospital Siglo XXI de la Ciudad de México participó Gabriela Medina, de la fundación Manpower, una empresa que se dedica a ayudar a buscar empleo a la gente.

Durante su intervención, Medina señaló que, si bien cada vez más empresarios mexicanos están abriendo las puertas a emplear a personas sobrevivientes de cáncer, aún persisten las barreras.

“La falta de información es el mejor ejemplo de por qué hay tantos casos de despidos injustificados, porque (los empresarios) no saben cómo actuar en estos casos por desconocimiento de la enfermedad”, planteó Medina, quien añadió que una de las tareas que está realizando su fundación es, precisamente, reunirse con los empresarios y hablar de la inclusión laboral.

“Todos los empleadores debemos estar claros de que este no es un tema de humanidad, sino de derechos humanos”, recalcó Medina.

En el mismo foro, el abogado laboralista Luis Armando Castañeda recordó que tanto la Constitución Mexicana, como la Ley Federal del Trabajo, protegen al trabajador con cáncer ante un posible despido injustificado, o un caso de discriminación laboral.

Incluso, en caso de ser funcionario público, el empleador puede verse sujeto a una fuerte sanción por permitir o promocionar la discriminacion de cualquier tipo.

Ahora bien, Castañeda matizó que si bien es cierto que una persona no deja de ser funcional, ni se olvida de sus habilidades por un tratamiento de cáncer, también debe ser consciente de cuáles son “sus posibilidades físicas” a la hora de reincoporarse a un trabajo, o de buscar uno nuevo.

“Hay que ser muy realista: ¿realmente podemos trabajar o no? Si mi trabajo antes de la cirugía del cáncer era cargar muebles, creo que ya no voy a poder hacer ese trabajo. Pero si mi empleo es ser administrativo en una oficina, o contable, entonces tal vez sí”.

Sobre este mismo punto, Gabriela Medina también recordó que es obligación del empresario velar por la salud de sus empleados. Y ello, lógicamente, también conlleva una importante dosis de responsabilidad en casos de empleados sobrevivientes de cáncer.

Y aquí es cuando entra en juego la negociación. O “los ajustes razonables”, como apuntó Medina: “Hay que hablar con el patrón, con el jefe, y negociar. Hablamos de ajustes razonables. Por ejemplo, ya no cargar peso, o no tener desplazamientos largos, o no estar muchas horas de pie o sentados. O en algunos casos reducir las jornadas, aunque, claro, también eso va a conllevar recibir una compensación económica menor”.

“A veces es más práctico llegar a una negociación con el empresario -coincidió el abogado Castañeda-. Pero como trabajadores también debemos cambiar la mentalidad: la empresa es fría y no está obligada a facilitarnos todo. Y papá Gobierno tampoco”.

Cambios a la ley y trabajo en casa

Artemisa Del Valle, sobreviviente de 34 años de cáncer de tiroides, asegura que no está pidiendo “limosna” a las empresas ni que el Gobierno la mantenga. Solo pide una actividad laboral que, además del sustento económico y el seguro médico, de vital importancia para hacer frente al tratamiento oncológico, la vuelva a hacer sentirse lo que es: una mujer en tratamiento de cáncer pero “plenamente funcional”.


Por ello, durante su participación en un foro en la Cámara de Diputados el pasado 24 de septiembre, junto a la Asociación de Pacientes con Cáncer de Tiroides México (AMECAT), Artemisa pidió a los legisladores que estudien posibles cambios a la Ley del Trabajo, para que haya una mayor protección laboral a personas con cáncer, y también una mayor apertura por parte del empresariado.

Por ejemplo, pidió que en casos que esté plenamente justificado con un comprobante médico, el empresario no pueda descontar un día completo de trabajo al empleado por llegar tarde tras asistir a una consulta de seguimiento del tratamiento oncológico, como fue su caso.

O que, de nuevo, en casos plenamente justificados médicamente, a las personas en tratamiento oncológico se les permita hacer “home office” (trabajo en casa) determinados días a la semana o al mes. O, incluso, trabajar por objetivos y sin un horario rígido.

“Necesitamos que nos sigan dando oportunidades de trabajo”, insiste Artemisa. “Somos personas que, como sobrevivientes, ya tenemos un mayor compromiso con la vida, porque ya la defendimos una vez y vamos a seguir haciéndolo. Y la parte laboral es muy importante para mantener nuestra estima, y nuestra mente sana para que el cáncer no regrese”.

Para Yahel esa flexibilidad sería fundamental a la hora de reinsertarse al mundo laboral. Aunque, al día de hoy, lamenta que no la ha recibido, y por eso debe mantenerse haciendo trabajos por su cuenta de fotografía.

“Actualmente no existe una iniciativa, o alguna propuesta, que diga: ‘bueno, esta mujer está en tratamiento oncológico, pero también tiene muchos días buenos y puede seguir trabajando’”.

“Pero para eso se necesita flexibilidad con los horarios. Por ejemplo, si hoy tienes una quimio y no puedes venir tres días, pues esos tres días te doy chance de recuperarlos más adelante, o puedes hacer trabajo desde tu casa. Pero esa flexiblidad, especialmente con los pacientes oncológicos, no existe”.

Como tampoco existe, añade la psicóloga, políticas públicas que favorezcan la reinserción social y laboral de las personas con cáncer, y que no solo se enfoquen en la prevención y el tratamiento médico de la enfermedad.

“¿Por qué si hay centros especiales para capacitar y contratar a personas con Síndrome de Down, por ejemplo, no hay uno para mujeres que han tenido cáncer de mama?”, cuestiona Yahel.

Un paso hacia adelante en este sentido es la iniciativa que se presentó en julio pasado en el Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México, para reformar y adicionar diversas disposiciones de la Ley para la Atención Integral del cáncer de mama de la ciudad.

Esta iniciativa busca sentar y mejorar las bases jurídicas para prevenir y resolver los conflictos emanados por falta de información, discriminación o desconocimiento de los derechos de las mujeres con cáncer. Y también busca responsabilizar al Estado en la restitución del daño, en los casos de quienes hayan sufrido discriminación laboral.

La iniciativa ya fue aprobada en el Parlamento de Mujeres capitalino. El objetivo ahora es que los legisladores y las legisladoras capitalinas la lleven al Congreso de la Ciudad, para su discusión y posible aprobación.

*Nota publicada originalmente en Animal Político